PAISAJES PARA EL NUEVO MILENIO. III) Brian De Palma: Un discurso fílmico en torno a la imagen y a la mirada.










Cualquier espectador familiarizado con la filmografía de Brian De Palma sabrá que tanto la mirada como la imagen ocupan un lugar central entre las obsesiones recurrentes del cineasta. Sus filmes pueden contemplarse, por lo menos, desde dos niveles distintos ya que tras las narraciones sobre las que se construyen las tramas de sus películas se esconden alambicados tratados acerca de cuestiones que se presentan como fundamentales para comprender las verdaderas preocupaciones y motivaciones de este director.

Es el propio De Palma quien, en una entrevista, incidía en la diferencia entre películas como Atrapado por su pasado (Carlito’s way, 1993) o El precio del poder (Scarface, 1983) y Femme fatale (2002) donde “lo visual es más importante que los personajes y el argumento”. En la misma entrevista el director señalaba: “Estoy practicando un viejo arte en vías de extinción, que es contar historias con imágenes. La mayoría de la gente quiere ver películas basadas en la historia de un personaje, y para ver eso no hace falta ir al cine, basta con encender el televisor. Allí encuentras permanentemente este tipo de historias. La televisión ha explorado cada argumento, cada emoción en la que puedas pensar. En cambio a mí me gusta hacer películas con ideas visuales”. Y en ese “hacer películas con ideas visuales” De Palma despliega toda una serie de artefactos expositivos y soluciones de puesta en escena que responden al verdadero programa sobre el que se constituye su cine. Un programa que los últimos tres filmes del director –Femme fatale, La dalia negra (The black dahlia, 2006) y Redacted (2007)- resumen de forma magistral y que se sustenta sobre tres pilares básicos relacionados entre sí: la pulsión escópica del espectador, la interrogación sobre la verdadera naturaleza de la imagen y la manipulación ejercida por la figura del creador.

I. Femme fatale: Un relieve construído mediante capas de imágenes.
Desde esta perspectiva Femme fatale puede considerarse un filme que se construye a partir de una constante superposición de imágenes. El inicio de la película no puede ser más explícito con respecto a esta idea: en una habitación de hotel Laure Ash, la femme fatale que da título a la película, yace tendida en la cama contemplando los Perdición (Double indemnity, 1944, Billy Wilder). La cita al filme de Wilder toma cuerpo aquí bajo unas coordenadas puramente depalmianas que se hacen evidentes cuando el director enfoca detenidamente la imagen del televisor donde el espectador ya no solo observa las escenas de Perdición sino una imagen conglomerada compuesta por la película de Wilder y el reflejo de Laure, su espectadora, que, como si de un fantasma se tratase, aparece colándose sobre esas míticas imágenes con las que sueña y a partir de las cuales es soñada como personaje . Así cuando minutos después Black Tie irrumpe en la habitación de Laure para darle instrucciones acerca de su próximo robo y, tras abofetearla, le espeta: “Deja de soñar zorra”, el espectador atento debe saber ya de que cariz son los sueños de esta mujer cuyo reflejo había aparecido, minutos antes, impresionado sobre uno de los filmes clave del noir porque es en el imaginario cinematográfico del propio De Palma donde se encuentran diseminadas las mil caras de su personaje ...seguir leyendo...

3 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

Hola,

Enhorabuena por los tres textos, Cristina. Un gran trabajo que se merece ese .pdf final.

Saludos.

Óscar dijo...

Me he leído con atención la parte sobre de Palma.

Yo discrepo de lo que dice Rosenbaum en la cita que introduces en la página 39. Para mí de Palma sí avasalla, en determinadas ocasiones, con las emociones. Quiero decir, entiendo lo que dice Rosenbaum sobre la dirección hacia los mecanismos y las convenciones del thriller -una forma interesante de juzgar, por ejemplo, el final y el conjunto de Impacto-, pero de Palma es más que eso, y precisamente por su querencia por la imagen, ésta contiene más y más información, apuntes, etc. Para no citar la misma peli, cualquiera puede pensar en el inicio-remedo de la secuencia de las escaleras de Odessa en Los intocables y lo emocional y manipuladora que ésta es cuando, de hecho, ni siquiera formaba parte del guión de Mamet. No sé, en ese gesto yo veo emoción, delectación por inducirnos a sentir algo, bueno o malo, apelando a un gesto previo. Digamos que me hace relacionarlo con nuestra posición como espectadores activos en la ficción dentro de la ficción de Doble cuerpo, cuando somos testigos y casi partícipes -porque queremos verlo todo- de las sesiones voyeuristas de Jake Scully con su vecina. Es un poco un sentimiento parecido a cuando Hitchcock, utilizando los recursos del thriller, nos planta la bellísima escena del avión en Topaz, que aglutina un montón de información -sobre Topaz, sobre Juanita de Córdoba, sobre André y su tensa relación con los cubanos-, pero todo ello aparece envuelto en una emoción básica, que conecta de inmediato con nosotros: el peso dramático que ha tenido el sacrificio de Juanita sobre la conciencia de André Deveraux.

Para no enrollarme, creo que esa misma idea está presente en de Palma y por mucho que quiera vestirse de irónico no deja de presentarnos a unos arquetipos que escapan un poco de la ficción en la que han sido generados y apelan a nuestra complicidad psicológica para determinar si se trata de lo real o de lo ficticio, de la verdad o del trucaje. Y en esa búsqueda de sentido hay demasiada emoción, demasiada manipulación, demasiado juego consciente con el espectador que, a pesar de serlo, no deja de pedirnos que reaccionemos visceralmente ante las acciones de sus personajes.

En fin, demasiado rollo por mi parte. Lo importante, tu texto me ha gustado bastante.

Saludos!

Cris dijo...

Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios.

Óscar, sobre lo que comentas de la cita de Rosenbaum estoy de acuerdo en varias cosas. Sin duda, su afirmación es deliberadamente provocadora sobretodo por el modo totalitario en que está expresada y porque como tú dices hay muchos momentos –el principio de Femme Fatale, sin ir más lejos, o la explosión de la bomba en Redacted- donde De Palma está claramente jugando con las emociones. Pero al mismo tiempo en todo lo que se refiere al retrato de personajes, al juego con los arquetipos o a la presentación de algunos conflictos sí que creo que lo que dice Rosenbaum es bastante acertado (él se está refiriendo específicamente al momento de Femme Fatale en que Laure ve a “su doble” jugando a la ruleta rusa y define la escena como “una parodia de la emoción extrema” –con lo cual coincido totalmente-). Casi todas las escenas en el hotel con Laure y Bardo siguen las mismas coordenadas. El final de Impacto que tú comentas o, en La dalia negra, la explicación que da Kay a Bucky después de que éste haya encontrado el dinero… también. En todos estos momentos, que son los que en general a muchos espectadores les parecen sencillamente ridículos, la emoción está presente pero es tan exagerada que es imposible tomarla en serio a menos que hayas establecido un pacto previo con la película. Por lo menos, así lo percibo yo como espectadora.
Saludos!